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Urtubey empieza a mostrar cual es el camino

El Gobernador de Salta, Dr. Juan Manuel Urtubey “ha disertado” en el Instituto de Formación Política Norberto Ivancich de la ciudad de Buenos Aires y empezo a mostranos sus ideas, y me parece importante que mis colegas medicos en general lo conozcan y podamos debatirlo abiertamente.

Bueno, buenas tardes a todos. Primero quiero agradecerte Alberto, Juan Manuel, a Silvia, a Víctor, a Christian, a todos, que hayan tenido la enorme irresponsabilidad de incluirme dentro de estas actividades.
Voy a tratar de evitar que suceda lo que a veces pasa, por lo menos en los canales de cable en las provincias ¿viste? cuando va a empezar un programa esos de política dice: “la casa que no comparte necesariamente las opiniones del periodista del programa”. Bueno, en esto los libero de responsabilidad.
Pero realmente creo que es una iniciativa interesante.
Siempre digo medio en broma medio en serio que uno de los peores castigos que me tocó vivir a mí fue militar unos años en la ciudad de Buenos Aires.
Hacer peronismo en esta ciudad es difícil, por eso valoro doblemente lo que ustedes están haciendo en esta ciudad de Buenos Aires, que realmente requiere de una gran voluntad, constancia. Y realmente debo que decir que recuperé la sonrisa cuando volví a militar a Salta, en una de las provincias en que el peronismo parte con un handicap mucho más interesante que acá.
Pero en definitiva creo que es importantísimo es que encontremos lugares de pensamiento (una metáfora, al fin y al cabo, no tanto por lo de “lugares” sino por lo de “pensamiento”).
Lo primero que tenemos que recuperar nosotros, en términos de recuperar soberanía política , el primer espacio a recuperar es el del pensamiento, es el de aventurarnos a pensar y a pensar entre todos una Argentina que no sólo nos incluya y nos contenga en términos de lo que hoy vivimos, sino que tome lo más valioso que a mi juicio ha significado la presencia la presencia de Perón y el peronismo en la Argentina y lo digo con una mirada generacional de alguien que no ha podido convivir con Perón.
Siempre cuando converso con viejos peronistas que te plantean y te cuentan cómo era el peronismo y cómo era Perón, yo nací en el año 69.
Cuando murió el general Perón yo no había cumplido cinco años todavía, no tuve la vivencia que ustedes, que algunos de ustedes pueden tener. Pero me tocó ser recipiendario de algo que fue para mi la principal muerte del peronismo.
Perón era un vanguardista de verdad Perón fue el hombre que logró poner a la Argentina en el lugar que tenía que poner en la década del cuarenta, cuando nosotros estábamos viviendo todavía varias décadas más atrá.
Perón, lamentablemente y sin hacer ninguna consideración histórica de comprensión o incomprensión de la coyuntura que le tocó vivir, cuando volvió en los setenta, también venía con una mirada de una Argentina en un mundo muy distinto, en un mundo en el cual se salía de ese mundo bipolar un mundo que iba a la construcción de un proceso que luego terminó llamándose (globalización parece decir la grabación)…
Cualquiera que lee las apreciaciones del universalismo, las preocupaciones que planteaba en público el general Perón entiende que lo virtuoso del peronismo fue siempre estar por lo menos una década más adelante, o sino dos o tres.
Es doloroso cuando justa o injustamente desde algunos sectores de la sociedad nos atribuyen al peronismo, no sólo no estar dos o tres décadas adelante, sino estar dos o tres décadas atrás.
Éste es gran desafío. A la hora de discutir soberanía hoy, no hay que salir corriendo a comprar armamento, no hay que salir a discutir la propiedad, la titularidad de los medios de comunicación.
Para discutir soberanía, en el mundo actual, lo que hay que discutir es esencialmente la agenda de la sociedad y quiénes pueden ser los articuladores de esa agenda de la sociedad.
Lamentablemente es muy difícil, por no decir imposible, pretender que nosotros nos paremos desde un lugar en el cual podamos autoasignarnos una posición soberana, si no sabemos articular todos y cada uno de las herramientas que estén a nuestra disposición para entrar en el formato de lo que hoy el ciudadano plantea.
A veces nos enojamos con el ciudadano, con el vecino, y pretendemos que él haga, piense o diga lo que nosotros queremos que haga, piense o diga, y en realidad lo que no entendemos es que tenemos un modelo organizacional pensado para un modelo de sociedad muy distinto al que hoy estamos viviendo.
Yo quiero hacer… sin pretender hacer ninguna disquisición de tipo filosófico, nosotros tenemos que entender que cuando se formateó institucionalmente no sólo la Argentina sino también el modelo de organización social, política y electoral, en el siglo pasado, el modelo de razonamiento que utilizaba el ciudadano era claramente deductista.
Hoy el ciudadano en el mundo entero tiene un modelo de razonamiento que no es ni mejor ni peor: es distinto. Por irrupción de los medios de comunicación, la Internet, lo que sea.
Desde hace mucho tiempo, en el mundo el modelo de razonamiento es inductivo, no es deductivo.
Se parte del concepto particular, no de la noción general. Se llega a la noción general a veces, cuando se llega vía abstracción no vía deducción.
¿Qué significa esto? Que de los modelos de organización que parten de nociones generales, entran inevitablemente en crisis.
Entonces, uno de los elementos centrales para recuperar la centralidad en la discusión social en la Argentina es empezar a tomar los temas de la gente.
Que no son ni mejores ni peores, en términos de orden de prioridades que los temas que elegimos nosotros. Es cómo abordamos esa problemática.
Y en ese escenario es en el cual nosotros tenemos que pensar que probablemente uno de los elementos centrales para reposicionar al peronismo y a la política argentina como el verdadero articulador de la sociedad que quiera construir esa Argentina que soñamos para adelante, es empezar a mirar hacia allá, que es empezar a mirar para adelante.
Es resolver entre nosotros y discutir en el marco de la sociedad, pero el articulador inexorablemente debe ser el peronismo, porque comparto parcialmente la descripción que recién hacía Alberto respecto del porcentaje de responsabilidad que tenemos desde el peronismo en lo que hoy vivimos. Se gobernó el 47% del tiempo. No tenemos el 47% de la responsabilidad. Tenemos por lo menos el 80, no el 100.
¿Por qué? Porque cuando la gente quiso votar a alguien para que haga algo en la Argentina, votó al peronismo.
Eso fue claro. Como ese padre malo, el soberano, el pueblo argentino, a nosotros siempre nos exigió y nos va a exigir más que a otros, porque sabe qué es lo que nosotros podemos dar y qué es lo que pueden dar los otros.
Sin que esto sea presuntuoso y pretendamos que haya alguna carga genética, que probablemente la haya en algún espacio, en donde, de nuestra cadena de ADN, cuando nacés peronista, ya nacés con ciertas aptitudes que probablemente algunos otros actores de la política argentina no nacen.
Aparte de todo eso, es cierto que hemos hecho todo lo necesario desde el peronismo para que esa aptitud innata, si lo queremos llamar de alguna manera, termine comportándose a la sociedad en un mecanismo perverso de extorsión a la sociedad, en el marco del cual, si el peronismo no logra articular determinada política, la sociedad inevitablemente va al fracaso.
Entonces, frente a esta primera disquisición de orden exclusivamente teórico, lo que nosotros hoy debemos entender claramente, desde mi humilde opinión, es que en el primer lugar en donde nos tenemos que parar es en la realidad que hoy vivimos y plantear cómo vamos hacia adelante.
Es importantísimo, en términos de soberanía, porque no hay soberanía política si no morfás. No hay soberanía política si no podés ejecutar políticas públicas en este doble juego en donde todos estamos con la educación y con la salud privada. Algunos tienen educación privada y otros están privados de educación; algunos tienen salud privada y otros están privados de salud.
Pero todos en definitiva, en esta Argentina tan partida por el medio tenemos doble riesgo: uno que tiene que ver con la enorme inequidad de acuerdo a la posición en el mundo socioeconómico y del trabajo en que nos tocó nacer, y en el otro que tiene que ver con cuál es el lugar de la Argentina en la cual nos tocó nacer.
Y ahí es en donde, hablando de lo que los compañeros me habían planteado como uno de los marcos sobre los cuales sería interesante enfocar la problemática, que tiene que ver con el federalismo fiscal.
Estamos viviendo un patético escenario en el cual la discusión política en la Argentina, pareciera en términos instrumentales de aquellos que tenemos responsabilidades de gobierno, que lo que estamos discutiendo es quién es el que mantiene de rehenes a los pobres a través del ejercicio de mayor o menor cuota presupuestaria, a nivel nacional, a nivel provincial o a nivel municipal.
Yo creo que nosotros no podemos entrar en eso.
Lo que nosotros tenemos que discutir es cuáles son los elementos centrales que permiten desarrollo a nuestros pueblos.
Si uno se sienta a evaluar la Argentina, claramente, tomemos cualquier ejercicio, pintemos de colores de acuerdo al producto bruto geográfico per cápita que tiene la Argentina.
Automáticamente empezamos a ver manchones de distintos colores.
Tomemos otro ejercicio, tomemos las necesidades básicas insatisfechas. Automáticamente volvemos a encontrar lo mismo.
¿Qué es lo que encontramos? Encontramos claramente que todo el norte argentino, el NOA, el NEA, algunas provincias del Cuyo, como puede ser San Juan, como es La Rioja, algunas provincias del Litoral como es Entre Ríos, están claramente por debajo del umbral mínimo soportable de lo que significan el promedio de producto bruto geográfico per capita nacional.
Si a eso le sumamos en un ejercicio teórico, los grandes conglomerados urbanos del Gran Buenos Aires, del Gran Rosario, del Gran Córdoba, concentramos más del 80%, 85% de la pobreza de la Argentina.
Ahora bien. Es importantísimo que hayamos resuelto la problemático de este “acceso universal” o no sé cómo se llama.
Es buenísimo. Pero tengamos muy claro que acabamos de resolver un problema del pasado de la Argentina, producto de erráticas o nulas políticas, producto del no-proyecto nacional, y hoy tenemos que ir contra las consecuencias, bancando a aquellos que por una situación de pobreza por ingreso, por pobreza estructural, no tienen la posibilidad de ser persona.
¿Eso resuelve los problemas de los argentinos? En absoluto. Es siempre requisito básico, porque si vos no comés, todo lo demás no cuenta. Estamos de acuerdo.
Hasta ahí sigamos trabajando hacia atrás. Mirar para adelante es cómo paramos la fábrica de pobres en la Argentina. Cómo establecemos una lógica que impida que cada vez más nosotros sigamos profundizando esta situación. Y eso no se resuelve solamente discutiendo leyes de coparticipación. Significa generando condiciones de desarrollo sustentable en cada una de las regiones de la Argentina.
Para eso nosotros estamos planteando un ejercicio teórico. Proyectamos un 3,5 de la masa coparticipable, lo que significa un mes y medio de superávit del año 2008, en el año 2009 no existe el término superávit, pero digamos del año 2008. Sólo un 3,5 por ejemplo de la masa coparticipable.
Si nosotros aplicáramos… Nosotros hacíamos un ejercicio teórico a nivel NOA, y muy especialmente en Salta.
Salta creció en los últimos años un promedio de 1,2 por arriba de la media nacional.
Si nosotros proyectamos ese crecimiento de 1,2 por arriba de la media nacional, dada nuestra situación de divergencia en términos de relación respecto al producto bruto geográfico del promedio nacional, nosotros dentro de 140 años llegamos a niveles de convergencia.
Ninguno de los que estamos aquí presente tenemos 140 años, este, yo estoy ansioso como todo pecado de juventud, entonces trato de ver cómo lo hacemos de otra manera.
Dijimos, cómo logramos para que en un tiempo razonable lleguemos a los mismos niveles de convergencia. Nos pusimos a estudiar las leyes de coparticipación en la Argentina desde el año 30, barra 35, que fueron los primeros años del siglo pasado en donde se empezaron a discutir estas cosas.
¿Cuándo encontramos por primera y única vez un proceso convergente en términos de posición de recursos respecto del orden federal y del orden nacional?
En el régimen de coparticipación que instaura el peronismo cuando vuelve al gobierno en el año 73 y que …. inclusive aun cuando la suspensión de las garantías constitucionales en la segunda parte del setenta y llega hasta 85 barra 87, en donde la nueva ley de coparticipación vuelve de nuevo a romper… Cuando uno ve los gráficos… son muy ilustrativos… uno tiene las pelotillas… cada puntito de cada provincia en un año, uno va proyectando año por año… ¡el dibujo iba a la convergencia! Bueno, lamentablemente como todo lo que funciona mal tratamos de romperlo, lo hemos roto y hemos armado otro sistema.
Que nació producto de un montón de cuestiones… Acá hay algunos que saben mucho más que yo cómo fue el proceso de sanción de esa ley de coparticipación, en donde se discutía poder no política, entonces pasó lo que pasó. Eso se fue agravando con los pactos fiscales.

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